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Fotografía corporativa · Bogotá

Fotografía corporativa en Bogotá para tu equipo y tu marca.

Retratos de directivos y equipos, y escenas de trabajo para web, LinkedIn, prensa y propuestas. Cuéntanos cuántas personas son y dónde usarás las fotos.

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Producción en Bogotá · Alcance y entregables por escrito

El servicio, en breve

¿Qué puedes contratar con Sequoia Studio?

Fotografía corporativa y retrato ejecutivo desde Bogotá: presentar a directivos, voceros y equipos con una imagen coherente para web, LinkedIn, prensa y propuestas.

Qué puede incluir
Retratos individuales y de equipo, escenas de trabajo, selección, retoque natural y formatos por canal según lo acordado.
Qué necesitamos conocer
Lista de personas y cargos, usos de cada imagen, locación u oficina disponible, estilo de referencia y fecha.
Precio y fecha
Se confirman por proyecto, después de revisar el alcance. No hay un paquete universal ni disponibilidad garantizada.

Comparar con otros servicios · Conocer al estudio y su criterio · Ver muestra propia y contexto

Retrato corporativo de un profesional revisando documentos en su escritorio de oficina

Archivo fotográfico

La imagen, en detalle.

Fotografía de Sequoia Studio · Selección de Ronald Infante.

Selección de nuestro archivo fotográfico: dirección de personas, producto e iluminación. Estas imágenes son fotografías, no fotogramas ni casos de video de este servicio.

Corporativo

Retrato de un profesional revisando documentos en su escritorio
CorporativoVer fotografía ↗
Retrato de un médico sentado junto a su escritorio
CorporativoVer fotografía ↗
Retrato de cuerpo entero de un profesional con traje gris
CorporativoVer fotografía ↗

Qué puede incluir

Entregables que responden al uso.

Es una buena opción cuando tu sitio web mezcla fotos de distintas épocas y calidades, cuando un directivo necesita imagen para prensa o un evento, o cuando quieres mostrar a tu equipo y tus espacios con una misma línea visual.

En concreto

Qué se entrega y cuánto suele tardar.

En una sesión corporativa suelen estar el fotógrafo que dirige a cada persona, un asistente de luz y, cuando se contrata, maquillaje; por parte de la empresa, alguien que coordina las franjas y aprueba en el momento.

ENTREGABLES HABITUALES
  • Retrato formal. Una o dos imágenes finales por persona, retocadas, en JPG de alta resolución para prensa e impresión.
  • Versión web. JPG liviano de 1600 a 2000 px en el lado largo, pensado para la página de equipo.
  • Recorte para perfiles. Formato cuadrado 1:1 desde 400 × 400 px, apto para el recorte circular de LinkedIn y la firma de correo.
  • Horizontal con aire. Formato 16:9 o 3:2 con espacio lateral para textos en la web o en presentaciones.
  • Escenas de trabajo. Serie de imágenes de procesos y espacios, organizada por área para mercadeo y comunicaciones.
  • Galería de selección. Galería privada en línea con las tomas previas, para elegir dentro del plazo acordado.
PLAZOS ORIENTATIVOS
  • Planeación y guía de vestuario: Entre una y dos semanas antes de la sesión
  • Sesión: De media jornada a una jornada completa por sede, según el número de personas
  • Galería para elegir: Habitualmente entre 2 y 4 días hábiles después de la sesión
  • Retoque y entrega final: Entre 5 y 7 días hábiles después de recibir la selección

Son rangos habituales para un proyecto estándar; el calendario real se confirma por escrito con el alcance.

Evidencia e inversión

Qué puedes verificar antes de cotizar.

Publicamos la prueba que existe y declaramos sus límites. La inversión se construye sobre un alcance comparable, no sobre una cifra genérica que después cambia.

EVIDENCIA PROPIA

Retrato, moda y producto del archivo de Ronald Infante.

El portafolio fotográfico reúne retrato, moda, editorial y producto fotografiados por Ronald Infante, con autoría declarada y cada imagen en su encuadre completo. El retrato de oficina que abre esta página pertenece a ese mismo archivo; no lo presentamos como caso de una empresa cliente ni con resultados atribuidos.

Ver el portafolio fotográfico
INVERSIÓN

Una cifra que corresponde al alcance.

En fotografía corporativa, el precio depende sobre todo de cuántas personas se fotografían, cuántos tipos de imagen necesita cada una y cuántas locaciones o sedes hay que cubrir. Un retrato formal sobre un fondo único es rápido; sumar retratos ambientados, escenas de trabajo, maquillaje, foto grupal o varios días cambia el tiempo y el equipo. También influyen el nivel de retoque y el plazo de entrega.

Compartir proyecto y rango

Guía del servicio

Decisiones que mejoran el resultado antes de producir.

Esta guía explica el alcance, las variables y los criterios que conviene revisar para contratar con información comparable.

Ver la guía completa para preparar tu proyecto

Qué es este servicio y qué problema resuelve

La fotografía corporativa es la imagen con la que una empresa presenta a sus personas, sus espacios y su forma de trabajar. Incluye el retrato ejecutivo de directivos y voceros, los retratos de equipo con un estilo común y las escenas de trabajo en la oficina, la planta o el punto de atención. No es una foto de documento con mejor luz: el encuadre, el fondo, la postura y la expresión comunican cercanía, autoridad o rigor, según lo que la organización necesita transmitir. Cuando todos los retratos siguen la misma línea, el sitio web, las propuestas y los perfiles profesionales se leen como una sola marca, y no como un collage de fotos tomadas en momentos distintos.

Dentro de una sesión corporativa conviven tres tipos de imagen con funciones distintas. El retrato formal identifica: sirve para la página de equipo, la prensa y los perfiles. El retrato ambientado muestra carácter y contexto, útil para entrevistas o informes. Las escenas de trabajo cuentan cómo opera la empresa y acompañan propuestas y la sección de servicios del sitio. Decidir la proporción entre los tres orienta cómo se reparte el tiempo de la jornada.

Cuándo conviene producirlo

Conviene cuando la página de equipo mezcla selfies, recortes de eventos y fotos de hace años; cuando un directivo va a dar una entrevista, presentar en un congreso o publicar en LinkedIn; o cuando la empresa abre una sede, cambia de marca o necesita imágenes propias para su informe anual y sus propuestas comerciales. También resuelve algo práctico: tener un banco de retratos aprobados que prensa, mercadeo y talento humano pueden usar sin pedir permiso cada vez. Si tu equipo crece rápido, vale la pena definir un estilo replicable, así cada nueva persona se fotografía igual que las anteriores y la página de equipo sigue siendo coherente con el paso del tiempo.

Hay usos menos obvios que justifican la sesión: las hojas de vida del equipo que acompañan una licitación, las propuestas de consultoría donde el cliente quiere ver quién trabajará en su proyecto, los carnés y directorios internos, o la presentación de un conferencista en un congreso. Si la fecha está atada a un rediseño web o a un informe anual, conviene programar la sesión con margen suficiente para la selección y el retoque antes del cierre.

Cómo convertir el brief en un plan

Para planear la sesión necesitamos la lista de personas con nombre y cargo, los usos de cada imagen, el estilo de referencia y el espacio disponible. Es útil saber si ya existen retratos que se deben igualar, qué colores de marca conviene evitar en el fondo y quién aprueba la selección final. Con esa información proponemos una guía de vestuario, un horario por bloques y un plan de fondos: pared neutra, entorno de oficina desenfocado o escena de trabajo. Si participan personas de varias sedes o en fechas diferentes, dejamos registradas la posición de la luz, la distancia y la altura de cámara para poder repetirlas en la siguiente jornada.

Del lado de la empresa ayuda mucho que una persona coordine la agenda: envía la invitación con la franja de cada quien, recuerda la guía de vestuario un par de días antes y tiene a mano una lista de reemplazo por si alguien se ausenta. También conviene saber de antemano quién usa gafas, quién prefiere no fotografiarse de cierto perfil y quién tiene poco tiempo disponible, para ordenar las franjas sin improvisar.

Preproducción, equipo y ejecución

El día de la sesión montamos la luz antes de que lleguen las personas, hacemos una prueba y validamos el encuadre con la persona responsable. Cada retrato empieza con unos minutos de conversación: la mayoría de la gente no se siente cómoda frente a una cámara y la dirección de postura, mirada y expresión marca la diferencia entre una foto rígida y una que se parece a la persona. En la oficina buscamos un rincón despejado, cerca de la luz natural cuando ayuda, y cuidamos no interrumpir la operación. Las escenas de trabajo se planean con el equipo para que las acciones sean reales y los documentos, pantallas y marcas visibles estén revisados.

Lo habitual es mostrar las fotos en una pantalla mientras se toman, para que cada persona vea cómo se ve y elija con nosotros la expresión que la representa. Eso reduce la ansiedad y las repeticiones posteriores. Primero se hace el retrato formal, que exige más precisión, y después el ambientado, cuando la persona ya está más suelta. La foto grupal se programa al comienzo o al final, con hora avisada, porque reunir a todos a mitad de jornada casi nunca funciona.

Entregables para cada canal

La entrega se organiza por persona y por uso. Normalmente incluye una selección para que el equipo elija, las imágenes finales retocadas en alta resolución para prensa o impresión, versiones ligeras para web y recortes cuadrados que funcionan en LinkedIn, correo y directorios internos. Si el sitio necesita formatos horizontales con espacio para texto, se fotografían con ese aire desde el principio, porque recortar después no siempre funciona. Acordamos nombres de archivo con el nombre y cargo de cada persona, el perfil de color y la forma de entrega. También conviene dejar por escrito quién puede usar las imágenes, en qué medios y durante cuánto tiempo, en especial si alguien deja la empresa.

La selección suele hacerse en una galería privada donde cada persona, o quien coordina, marca sus favoritas dentro de un plazo acordado. Es práctico fijar un número de imágenes finales por persona, por ejemplo una formal y una ambientada, y ofrecer las adicionales como opción. Las escenas de trabajo y la foto grupal se entregan aparte, organizadas por tema, porque las usa el área de mercadeo y no cada colaborador en su perfil.

Qué factores cambian el presupuesto

Las variables que más mueven el presupuesto son el número de personas, la cantidad de fondos y locaciones, los desplazamientos entre sedes, las jornadas o medias jornadas, el nivel de retoque, el número de imágenes finales por persona y los usos previstos. Maquillaje, estilismo o escenas de trabajo con varias personas agregan tiempo y equipo. Veinte retratos idénticos sobre un mismo fondo se producen de forma muy distinta a cinco directivos fotografiados en espacios diferentes, cada uno con retrato formal y escena de trabajo. Si ya tienes un rango de inversión, compartirlo ayuda a priorizar: a veces conviene fotografiar primero a los voceros y dejar el resto del equipo para una segunda jornada con la misma luz.

Algunas decisiones ayudan a que la inversión rinda: concentrar a las personas de una sede en una sola jornada, con franjas cortas para el retrato formal; reservar el maquillaje para voceros y directivos que aparecerán en prensa; y aprovechar la misma cita para hacer escenas de trabajo con quienes ya están en el set. Si el presupuesto es limitado, un retrato formal bien hecho para todos suele ser mejor punto de partida que muchas escenas sueltas.

Una cotización comparableDebe indicar alcance creativo, jornadas, equipo, postproducción, versiones, revisiones, derechos, calendario y aquello que no está incluido.

Cómo revisamos la calidad

Un buen retrato corporativo se reconoce porque la persona se parece a sí misma en su mejor día: mirada con intención, postura natural, piel con textura y color fiel a la ropa y al tono real. En un equipo, la calidad se mide al ver todas las fotos juntas: misma altura de ojos, mismo tamaño de cabeza dentro del cuadro, fondo y temperatura de color constantes. Revisamos detalles que después cuestan: cuellos torcidos, gafas con reflejos, credenciales olvidadas, cables o papeles al fondo. El retoque corrige lo pasajero sin cambiar rasgos. Si las imágenes se ven bien en una miniatura de LinkedIn y también impresas a buen tamaño, el trabajo cumplió.

Una prueba útil es montar dos o tres retratos en la plantilla real del sitio web o de la presentación antes de cerrar la selección: ahí se ve si el encuadre deja espacio para el nombre, si el fondo pelea con los colores de la marca o si una foto queda más oscura que las demás. Otra señal de calidad es que cada persona apruebe su imagen sin reservas; una foto que su dueño no quiere usar no sirve, aunque sea técnicamente correcta.

Cómo comparar productoras y propuestas

Al comparar fotógrafos o productoras, pide ver retratos de personas reales y no solo modelos, y fíjate si mantienen consistencia en una serie. Entrega a todos la misma lista: número de personas, locación, fondos, usos e imágenes finales por persona. Pregunta qué incluye cada propuesta: montaje de luz, dirección durante la sesión, selección, nivel de retoque, formatos de entrega, plazos y condiciones de uso. Confirma si el valor es por persona, por jornada o por imagen final, y qué pasa si alguien no llega el día acordado. Dos cotizaciones con cifras parecidas pueden incluir cosas muy distintas, y esas diferencias aparecen justo cuando necesitas repetir la sesión con alguien nuevo.

Además del portafolio, pregunta cómo trabaja el fotógrafo con personas que no se sienten cómodas frente a la cámara, porque en una empresa ese es el caso más frecuente. Si ya tienes retratos que deben igualarse, pide que la propuesta explique cómo se logrará esa continuidad. Y solicita ver una misma imagen antes y después del retoque, para juzgar si el estilo de corrección te parece natural o demasiado pulido para tu equipo.

Errores comunes que conviene evitar

Los errores más comunes son citar a todo el equipo a la misma hora sin franjas, avisar el día anterior y encontrar a la mitad sin la ropa acordada, elegir un fondo que choca con la marca o fotografiar sin saber dónde se publicará cada imagen. También pasa que se aprueba un estilo con la primera persona y luego se cambia a mitad de la jornada, o que alguien necesita una foto urgente para prensa antes de terminar la selección. Una guía de vestuario enviada con anticipación, un horario por persona, una sala reservada y una sola persona que apruebe por la empresa resuelven casi todos estos problemas antes de encender la primera luz.

En las escenas de trabajo aparecen riesgos que el retrato no tiene: pantallas con información de clientes, tableros con datos internos, logos de terceros visibles o, en una planta, personas sin el equipo de protección que exige su puesto. Una foto así puede quedar inutilizable o crear un problema. Conviene recorrer los espacios antes con alguien de seguridad o calidad y acordar qué se muestra, qué se tapa y quién aprueba las imágenes con información sensible.

Qué debe quedar escrito antes de comenzar

Antes de la sesión debe quedar escrita la lista definitiva de personas, con el nombre tal como debe aparecer, cargo, sede y franja horaria, además de los tipos de imagen de cada una: solo retrato formal, formal y ambientado, o participación en escenas de trabajo. Ese documento sirve después para nombrar los archivos y comprobar que nadie quedó por fuera. Si hay suplentes o personas por confirmar, se marcan para no reservar tiempo que quizá no se use.

También se deja por escrito el estilo aprobado: fondo, tipo de luz, encuadre y nivel de retoque, idealmente con una o dos imágenes de referencia. Se acuerda cuántas fotos finales recibe cada persona, el plazo para elegirlas y quién decide cuando la persona y la empresa no coinciden. Si la empresa contrata con frecuencia, conviene acordar desde ya cómo y cada cuánto se harán sesiones cortas para los nuevos ingresos.

Por último, la autorización y el archivo. Lo recomendable es que cada persona firme una autorización de uso de imagen para los fines acordados, que el área de talento humano guarde con el resto de sus documentos. Se define también cuánto tiempo se conservan los archivos originales, si la empresa recibe todas las fotos o solo las seleccionadas, y a quién se entregan si más adelante alguien pide una versión nueva de su retrato.

Proceso

Claridad antes, durante y después.

Cada etapa termina con una decisión o aprobación concreta. Eso protege el calendario, el presupuesto y la intención creativa.

01

Usos, personas y referencias de estilo

Definimos dónde se usará cada foto, quiénes se fotografían y qué estilo de referencia deben seguir todos los retratos.

02

Locación, horarios y guía de vestuario

Elegimos el espacio, armamos franjas por persona y enviamos una guía de vestuario sencilla para que nadie llegue con dudas.

03

Sesión por bloques en oficina o estudio

Montamos la luz antes de que lleguen las personas y fotografiamos por bloques, sin detener la operación de la oficina.

04

Selección, retoque y entrega por formatos

Cada persona elige en una galería privada, retocamos con naturalidad y entregamos los archivos nombrados y listos para cada canal.

Preguntas frecuentes

Lo que conviene definir desde el brief.

¿Qué ropa conviene llevar a una sesión de fotografía corporativa?

Lo que usarías en una reunión importante de tu empresa, bien planchado y de tu talla. Los colores sólidos funcionan mejor que las rayas finas o los estampados pequeños, que pueden vibrar en pantalla. Si el equipo se fotografía por separado, acuerden un nivel de formalidad común. Trae una segunda opción, sobre todo si la foto se usará en fondos distintos o durante varios años.

¿Cuánto dura la sesión?

Depende de cuántas personas, fondos y tipos de imagen necesitas. Además del tiempo frente a la cámara hay que contar el montaje y desmontaje de la luz, los cambios de vestuario y los traslados entre espacios. Para equipos grandes organizamos franjas por persona, así nadie espera más de lo necesario y la oficina sigue funcionando mientras avanzamos.

¿Qué incluye el retoque de un retrato corporativo?

Un retoque natural: color, exposición, limpieza de fondo, pelusas, brillos y marcas pasajeras de la piel. No cambiamos rasgos, contextura ni edad aparente, porque la foto debe parecerse a quien la gente va a encontrar en una reunión. Si necesitas algo más profundo, como cambiar un fondo o unificar tomas de días distintos, se define en la propuesta antes de la sesión.

¿Es mejor fotografiar en la oficina o en un estudio?

En la oficina ganas contexto y comodidad: tu equipo no se desplaza y las fotos muestran dónde trabajan. Necesitamos un espacio despejado, tomas de corriente y conocer la luz de las ventanas. El estudio da control total sobre fondo y luz, útil cuando las fotos deben verse idénticas o combinarse con retratos de otras sedes. También es posible combinar ambos.

¿Las fotos sirven para LinkedIn, la web y prensa?

Sí, si se planean desde el inicio. LinkedIn y otras redes recortan el retrato en círculo, la web suele necesitar formatos horizontales con aire para texto y la prensa pide archivos de alta resolución con el encuadre completo. Antes de la sesión definimos las salidas y te entregamos cada imagen seleccionada exportada para esos usos, con nombres claros por persona.

¿Qué cambia el precio de una sesión corporativa?

No publicamos una tarifa única porque cada sesión cambia según el número de personas, las locaciones y los fondos, las jornadas, el nivel de retoque, la cantidad de imágenes finales y los usos previstos: no es lo mismo un retrato para LinkedIn que una campaña impresa. Con esos datos preparamos una propuesta que separa cada concepto por escrito.

¿Qué hacemos con las personas que entran después de la sesión?

Se pueden fotografiar en una sesión corta posterior con el mismo fondo, la misma luz y el mismo encuadre, para que su retrato combine con los del resto. Por eso conviene conservar las especificaciones de la primera jornada. Si la empresa contrata con frecuencia, puede resultar práctico agrupar los nuevos ingresos y programar una sesión cada cierto tiempo, en lugar de citar a cada persona por separado.

¿Puedo ver las fotos mientras me fotografían?

Sí. Lo habitual es conectar la cámara a una pantalla para que cada persona vea las tomas en el momento. Así puedes corregir un cuello, una postura o un gesto que no te gusta antes de terminar, y elegir con más tranquilidad. Para quienes se ponen nerviosos, ver que la foto va bien suele ayudar a que se relajen y la expresión sea más natural.

¿Hace falta maquillaje profesional?

No siempre. Para la mayoría de retratos de equipo basta con polvo traslúcido para controlar brillos y unos minutos para peinarse. El maquillaje profesional se justifica para directivos que saldrán en prensa, portadas o formatos grandes, o cuando la sesión es larga y hay que retocar a varias personas. Es una decisión que se toma al cotizar, según el uso de las fotos.

¿Pueden fotografiar a personas de varias sedes?

Sí. Una opción es llevar el mismo montaje a cada sede y repetir luz, fondo y distancia de cámara; otra, citar a todos en un estudio. Si hay sedes fuera de Bogotá, se cotizan los desplazamientos. Lo importante es fijar el estilo en la primera sesión y respetarlo en las siguientes, para que los retratos se vean como una sola serie.

¿Qué pasa si alguien no quiere salir en las fotos del equipo?

Es una decisión que conviene respetar. Esa persona puede quedar fuera de las fotos grupales y de las escenas de trabajo, y la página de equipo puede mostrar solo su nombre o no incluirla. Lo importante es saberlo antes de la sesión, para no ubicarla en primer plano ni tener que borrarla después en retoque, algo que casi nunca queda bien.

Tu próximo proyecto

Primero entendemos la intención. Después elegimos las herramientas.

Cuéntanos qué necesitas comunicar, para quién y cuándo debe estar listo.

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